Cómo ser un buen limpiacristales (o profesional en lo que hagas)

como ser un buen profesional en cualquier oficio

Si eres limpiacristales, enhorabuena.

Y también, lo siento.

Este trabajo es tan fascinante como terrible. Mientras que se puede generar mucho negocio, o hablando rápido, puedes ganar mucho dinero, también tienes que luchar con el estigma de tener un trabajo de segunda o de tercera.

Una vergüenza social.

Te lo dice un limpiacristales que lleva ejerciendo 7 años. Las personas piensan que ser limpiador de cristales implica ser un pordiosero que busca algo de propinas yendo de acá para allá con un cubo y unos utensilios de limpieza. Tocando puertas y mendigando trabajo.

Pero nada más lejos de la realidad.

A pesar de eso, los limpiacristales habituales sí que favorecen esa imagen fea y descuidada. Es por eso que te queremos dar las claves para destacar por encima de cualquier otro competidor. Te vamos a enseñar algunos puntos que te ayudarán a diferenciarte, y a ganar dinero sin contemplaciones.

Nota: los principios tras estos consejos son válidos para cualquier negocio y profesión

Fijarse en los detalles

Una de las características que más nos han diferenciado desde el comienzo de nuestro trabajo es fijarnos en los detalles.

Al cliente que le gusta tener los cristales limpios, y mirar por ellos, le va a volver loco ver que su limpiacristales cuida los detalles. 

¿Por qué?

Porque está muy bien que quites «lo gordo» pero si no eliminas las marcas que has podido dejar con el avión (rastrillo/squeegee), o no secas los bordes, o no te preocupas por repasar las guías o los aluminios, parece que algo falta.

Mucha gente quizá no lo valore. Pero los clientes buenos lo harán. Lo verán, y si está bien hecho, a conciencia, ese será un cliente garantizado.

Prioridades claras

Cómo limpiacristales es importante que tengas algunas cosas claras. En ocasiones, habrá que priorizar y no llegar a todo en aras de poder dar un mejor servicio, o sencillamente no darlo.

Veamos dos ejemplos…

Tu vida

Por ejemplo, en muchas ocasiones te encontrarás que hay un cristal muy difícil de limpiar, y que es posible que incluso ponga en riesgo tu vida.

Ahora bien, la pregunta es: ¿merece la pena poner en riesgo tu vida por un simple cristal?

Si has respondido sí, te invito a que salgas de este post y no vuelvas que vuelvas a pensarlo.

Normalmente los clientes comprenden muy bien la situación cuando se les dice que pondrías en riesgo tu vida. Pero en caso contrario, no es nuestro problema. Nuestra vida es nuestra y tenemos que protegerla.

Tu reputación

Otras veces, lo que está en juego no es nuestra vida sino nuestra reputación. ¿A qué nos referimos con reputación? Pues a la opinión que otros tienen de nosotros.

A veces nuestra reputación se pone en tela de juicio. Por ejemplo, puede que hayas quedado a una hora y en un sitio y puede que se te haya olvidado (me ha pasado alguna vez que otra). ¿Qué hacer en estos casos? Tienes varias opciones:

  • Decirle a la persona: «Oye mira, que [introduzca mentira], entonces no he podido ir. Pero que me paso mañana o sino ahora en un rato». Tras lo cual, vas, le cobras y te las piras.
  • Puedes decirle la verdad: «Mira lo siento mucho porque se me ha pasado por completo, debí de apuntarlo mal o no lo apunté cuando lo comentamos. Siento mucho las molestias. Vamos a intentar hacer un par de ajustes y vamos para allá lo antes posible. Te pido disculpas». Y ahora vas, lo haces, y le añades los siguiente… «Sentimos el malentendido de antes, así que vamos a hacerte un 20% de descuento, por las molestias. ¿Te parece bien?»

Con la segunda opción acabas de ganar a esa persona y evitar la posibilidad de que se convierta en un cliente enfadado. De esta manera estás priorizando tu reputación antes que el dinero. Aunque a veces el descuento hará pupa a tu economía propia, si este puede salvar tu reputación, es preferible perder parte del ingreso antes que perder un buen nombre. Y es que tarda tiempo en construirse, pero puede desmoronarse rápido. Cuando el cliente ve que le haces un descuento porque realmente quieres que se sienta bien o quieres mantener un buen standing, no es que le estés sentando un precedente para descontarle siempre pero sí que le estás dando razones para creer que realmente te interesas en él como cliente y también en dar un servicio de alta calidad.

SI quieres explorar más sobre la reputación de tu empresa, o la tuya propia, te adjuntamos un artículo muy potente.

Puntualidad

La puntualidad es una de esas pequeñas cosas que marcan la diferencia.

Tengo un amigo que siempre llega tarde. Si quieres encontrarte con él a las 10, mejor queda a las 9:45, 9:50.. Este jamás podría ser el caso de un buen limpiacristales (o ningún profesional) ¿Por qué? La mayoría de las veces trabajamos con clientes comerciales, pero también con clientes particulares.

En el caso de los clientes comerciales tienen unos horarios fijados, tienen una agenda, tienen citas, tienen otras tareas y en el caso de los clientes particulares tres cuartos de lo mismo. En muchas ocasiones, los clientes particulares tienen incluso más problemas que los comerciales para organizar sus citas ya sea por el trabajo, colegios, familia… la cuestión es que todos estamos pillados de tiempo y no podemos permitir el lujo de desperdiciar el tiempo propio ni ajeno, solo porque quizá nos hemos retrasado o hemos tomado un café.

También es muy importante que si no vamos a llegar a tiempo (que a veces es inevitable) se lo hagamos saber el cliente porque de este modo también mostramos que respetamos su tiempo y valoramos la cita que teníamos.

Imagen personal o porte

Este punto puede sonar algo extraño. 

Esto no va ni de ser guapo ni de tener un corte de pelo espectacular.

De lo que va todo esto es de cuidar nuestra nuestra imagen ya sea mediante una higiene y arreglo personal adecuados o mediante el cuidar de nuestro vehículo de trabajo y herramienta.

No puede ser que una empresa de limpieza de cristales esté representada por un trabajador con un uniforme sucio, manchado, roto o hasta decolorado o pasado. O que tenga el mojador o mocho negro. Como diría Chicote… Con «m***** del año uno» . Tampoco puede ser que una empresa que se supone que tiene que ir dejando limpieza a su paso tenga el coche sucio, lleno de barro, polvo…

No puede dar la impresión de que vengas de cuidar a los ovejas por los caminos del monte. El pastor no tiene porqué tener el coche impoluto. Pero tú sí.

Por contra, un uniforme limpio, cuidado (y renovado cuando es necesario), junto con una marca o logo, siempre es una representación más seria y profesional. Tu objetivo es dar a los clientes la sensación de comfort de estar en buenas manos, bajo el amparo de una organización que se preocupa por ofrecer un servicio de calidad y con garantías.

Valores

Lo cierto es que este punto lo tienes que traer aprendido de casa.

No es algo que te podamos enseñar en tan solo unas pocas palabras.

Los valores que uno quiere demostrar en su empresa tienen que nacer de dentro, y no es algo que sea superficial o que se pueda adquirir de la noche a la mañana.

¿Por qué es es importante? Porque la verdad es que con lo mal que está todo y la poca confianza que nos transmite todo el mundo, lo mejor para destacar es ser una persona confiable. Ser una persona que respeta no solo sus propios sus propias posesiones sino también las de los demás. Y cuando además esto se combina con educación, con buenas palabras, con una actitud de trabajo, no una actitud ociosa, lo que uno consigue es ganarse el respeto de las personas y también su confianza.

Una confianza que crece hasta el grado que pueden a uno dejarle la llave de su casa o la llave de su empresa para que entre y salga cuando necesite para realizar su trabajo. Nada como tener unos buenos valores.

Gestión de quejas

Las empresas y las personas que trabajar de cara al público tienen que lidiar con quejas. Sea «culpa» nuestra o no, por desgracia no siempre estamos al 100%, y eso se refleja también en nuestra calidad de trabajo.

Por ejemplo, un limpiador de cristales puede que haga un trabajo habitualmente muy bueno pero resulta que un día ha olvidado secar unas gotas. O puede que se haya olvidado de repasar las guías o de repasar una persiana, etcétera.

Aunque esto da para otro artículo hoy nos limitaremos a decirte que lo mejor que se puede hacer cuando se reciben la queja es tratar de identificar la raíz del problema. Puede que el problema hayamos sido nosotros, u otro factor ajeno. Sea cual sea, queremos hacérselo saber al cliente, pedirle disculpas e intentar solucionarlo.

Las disculpas no se piden solo si es un problema que nosotros hemos generado. Cuando el problema es ajeno, expresar nuestro lamento por la situación hará que nuestro cliente vea que no estamos posicionándonos contra él sino de su lado. Al ver que trabajamos juntos, creará una sensación de unidad y esfuerzo mutuo para llegar a un fin, por lo que no nos verá como el enemigo al que criticar o reseñar de mala manera.

Creatividad

Es curioso que en un blog sobre limpieza de cristales hablemos sobre creatividad, porque aquí no venimos a hacer arte precisamente.

Aunque hay una cosa muy cierta: limpiar cristales en ocasiones presenta situaciones que requieren de creatividad y originalidad.

Es muy probable que a pesar de tener todas las herramientas disponibles, en algún momento siempre te falte alguna o no termines de dar en el clavo con lo que tienes.

Por eso, ser creativo es muy necesario. No siempre utilizarás un trapo para secar bordes, ni tampoco un cepillo para limpiar las guías de las ventanas. En ocasiones, el plan cambia por completo cuando algo se rompe, una ventana no se abre, o la suciedad supera con creces la esperada.

Para alguien creativo (no invencible), será mucho más fácil lidiar con esta clase de imprevistos y situaciones en las que cualquier otro diría: «No se puede limpiar».

Cuidado de la salud

Como limpiadores de cristales es vital cuidar nuestra salud, especialmente todo lo relacionado con el físico: espalda, brazos, codos, etc…

El no vigilar este asunto puede llevar a lesiones graves que puedan terminar por condenarnos a dejar el trabajo, algo que ninguno quiere a menos que tenga otros planes de vida previstos.

En ocasiones los trabajos que más pagan son los que más dañan. Y es por eso que también es importante vigilar y tener cuidado de no aceptar demasiados trabajos seguidos que sean físicamente extenuantes. Esto podría llevarnos a muchos problemas y en ocasiones hasta bajas de larga duración.

Para evitar lesiones, visita a un fisioterapeuta de confianza de forma periódica.

Equilibrio

El tipo de equilibrio del que queremos hablar es un equilibrio mental, profesional… algo intangible pero que determina mucho de nuestros esfuerzos y tiempos invertidos. En este caso, lo aplicaremos a un caso muy concreto, el de cuándo está un cristal limpio.

Es importante saber entender cuándo un cristal ha llegado a su límite de limpieza, y no importa cuántas veces más le demos, no se limpiará más. Aunque ese énfasis y querer completar el trabajo es algo maravilloso que no se debe perder, es muy importante también establecer unos límites.

Si un trabajo tiene X tiempo presupuestado, no podemos excedernos en tareas que no nos llevan a ningún sitio. Pero si esas tareas van a resultar en un cliente satisfecho, contento y que va a apreciar el trabajo, entonces merecen la pena a pesar del sobrecoste que asumiremos.

Cuando un cliente nos llama con un trabajo de suciedad acumulada por años, es poco realista esperar que todo vaya a quedar tan bien como el escaparate de la señora María, que lo hacemos cada 15 días. Está limpio, el cliente lo entiende, no hace falta ir al detalle en cada cristal. Comprendemos que por esa vez, el cristal ha llegado a su límite.

El equilibrio nos permitirá determinar cuándo es necesario continuar detallando, y cuándo no.

Conclusión

Esperamos que hayas disfrutado de esta guía que hemos elaborado.

Tanto si eres un profesional por cuenta propia, como si tienes empleados a tu cargo, o tú eres el empleado, te animamos a que pongas estas ideas en práctica para ganar un buen nombre en tu comunidad.

Estamos seguros de que ofreciendo un servicio de mayor calidad, podrás obtener mayor satisfacción en tu trabajo, y los clientes no solo seguirán llamándote, sino que expresarán su confianza y aprecio mediante palabra y acción.

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